NOSOTROS

Nosotros

Hace ya más de 60 años, los jóvenes hermanos Cuesta de La Cruz abandonaron su pequeña localidad natal de Segovia rumbo a la capital de España en busca de un futuro incierto, pero con la determinación de convertirlo en mejor. Allí en los años 60, y sin grandes conocimientos en el sector fundaron Patatas Fritas La Carmencita. Arrancaron con un pequeño local en el centro de Madrid, en la Calle Joaquín María López donde freían sin descanso por el día y dormían por la noche. Era su hogar y lugar de trabajo. Tiempos aquellos de cargar y descargar a mano y hombro cientos de kilos de patatas, para después soportar temperaturas extremas al calor de la caldera, donde elaboraban lo que sabían seguro sería su medio de vida, las patatas fritas.

Pronto y ante la exquisitez y demanda de sus productos pudieron prosperar y trasladarse a una nave en las afueras de Madrid a la vez que abrían sus propias tiendas de frutos secos en distintas ubicaciones dentro de la ciudad.

Modernizaron maquinaria, ampliaron el surtido de productos, incluso expandieron la distribución fuera de Madrid, pero siempre mantuvieron la misma manera de producir sus patatas fritas. Una manera tradicional que perdura a día de hoy y que es seña de identidad de la propia marca.

Rigor en la mejor materia prima. Selección manual minuciosa. Elaboración artesanal en caldera. Y excelencia en la calidad ofrecida. Son las claves irrenunciables que resumen un saber hacer de generaciones y una pasión por el producto que se convierten hoy, y desde siempre, en la esencia misma de La Fábrica de Patatas Fritas La Carmencita