Nuestras Patatas

Nuestras Patatas

La estrella de nuestra marca es sin duda alguna la patata frita, es la razón de ser de este oficio.
 

Cada campaña recorremos los campos de la geografía peninsular para localizar y conseguir la mejor materia prima, las mejores patatas de cultivos españoles. Los años de experiencia, el conocimiento del producto y el trato directo con el agricultor nos permiten ofrecer siempre un producto con la garantía de la mejor calidad del mercado y que es seña de identidad de nuestras patatas fritas.

Todo el producto que llega a nuestras instalaciones se comprueba y verifica que cumple con las óptimas condiciones exigidas para nuestros productos, se devuelven las partidas que no cumplen con nuestros estándares de calidad y se conservan los considerados óptimos en nuestra nave durante un breve espacio de tiempo, con una luz, una temperatura y una humedad siempre controlada, parámetros que nos aseguran que las patatas mantienen todas sus propiedades intactas hasta el momento de pasar a la caldera.

Antes de ser cortadas las patatas son peladas, limpiadas y repasadas una a una minuciosamente por parte nuestro personal, que detecta y elimina cualquier impureza que pudiera tener el producto llegando absolutamente limpio al proceso de corte.

El corte, ejecutado con nuestra máquina de precisión, realiza finísimas láminas de patata de un grosor máximo de 1mm, medida ésta que hace que la patata mantenga sus mejores propiedades en cuanto a sabor y textura en el proceso de fritura.

Nuestras patatas son fritas siempre en caldera de manera tradicional, a diferencia de otras las nuestras NO son “patatas de tren” con mecanismos desasistidos y automatizados. Están siempre a la vista y controladas por nuestro personal tal y como se ha hecho desde hace generaciones. El aceite siempre de girasol y de origen nacional es cambiado en cada proceso de fritura para asegurarnos la máxima calidad y evitar cualquier tipo de impurezas en nuestros productos. Es un procedimiento artesanal minucioso y exquisito, donde controlamos personal y visualmente cada fase del proceso de fritura, desde la temperatura del aceite, pasando por el control del batido del producto, hasta el tiempo de fritura en función de las cualidades de la patata.

Una vez ya fritas y antes de ser envasadas, nuestro personal, de nuevo, vuelve a revisar las patatas una por una para detectar si alguna de ellas no cumple con nuestros estándares, desechándola y envasando tan solo las que consideramos de calidad excelente.